"La música existe porque nos eleva de nuestro cautiverio vegetal a una vibrante vida. Alguna gente (siguiendo a los filosofos como Schopenhauer y Langer) cree que la música es una expresión idealizada de las energías de la vida y del universo mismo, y no cabe duda de que esta idea puede concretarse de manera atractiva y convincente, como lo hicieron ya Dalcroze y algunas pocas figuras más. Así podemos demostrar que la práctica de la música puede ayudar al niño a coordinar los ritmos motores del cuerpo. El Andante camina (del italiano andare = caminar). La música puede igualmente correr, saltar, cojear, balancearse. Puede sincronizarse con pelotas que rebotan, con olas, con galopes de caballos y con cientos de otros ritmos cíclicos o regenerativos de la naturaleza y el cuerpo. Cantar es respirar. El universo vibra con un millón de ritmos, y el hombre puede entrenarse para sentir las pulsaciones. El vínculo bellamente captado en la frase de Pierre Schaeffer "Se escucha con las manos" (On écoute avec les mains). Los sonidos que escuchamos nos obligan inmediatamente a responder, a reproducirlos con instrumentos inventados por nosotros. La música existe de modo tal que podemos sentir el eco del universo vibrando a través nuestro..."








R. Murray Schafer (1975)