cargando el arma

estoy preparando mi arma, cargando el fusil.
la música entra a mi cerebro
como mil agujas, duele pero salva.
es el dolor de la mas celosa de todas,
la que me agarra una y otra vez, golpeando mi cabeza contra la tierra,
le da sentido a todo.
no necesitaba entender ese misterio ke vomitan mis audifonos,
y aunque lo haga, ese maldito y exquisito misticismo sigue clavandome sus cadenas,
arrastrandome hacia ella,
no hay droga, no hay sangre, ni dolor, no hay hielo;
no hay estado alterado de conciencia o inconciencia,
es ella y yo,
es ella en mis venas,
en mi alma, si algo asi existe.
me tira el cabello y me grita,
frio y a la esencia, quema,
me hace bien,
la música me eleva.